martes, 7 de julio de 2015
lunes, 6 de julio de 2015
MEMORIA HISTÓRICA 6.
LAS PARTICIPACIONES ELECTORALES DEL PCT HAN SIDO CON
PERSPECTIVA DE LA UNIDAD, INDEPENDENCIA DE PROPÓSITOS, CUMPLIENDO CON LA
PALABRA EMPEÑADA ANTE TERCEROS, Y SOBRE LA BASE DEL ANÁLISIS CONCRETO DE LA SITUACIÓN CONCRETA.
Manuel
Salazar
II.- Nuestra
segunda participación electoral tuvo lugar en 1994. Lo hicimos con la boleta
del MIUCA, sin alianza con ningún partido, y en unidad con otros sectores
progresistas. Al igual que en 1990, no
hicimos alianza con ningún partido, ni mayoritario ni ningún otro de los del
sistema.
En estas
elecciones nuestro candidato fue el Padre Toño, y
hasta
ahora hemos callado ante la versión de muchos de que esta candidatura fue
iniciativa del PCT- MIUCA, cuando la realidad es otra, y es la siguiente:
A mediados
de 1993, el PCT le planteó al Padre Toño que fuera candidato presidencial del
MIUCA. La respuesta fue negativa, aunque en buenos términos. El Padre Toño nos agradeció la deferencia,
pero no aceptó nuestra propuesta.
Dada la
situación, una Conferencia Nacional del PCT decidió a finales de ese 1993 que
ya no habría tiempo para participar en las elecciones del 16 de mayo de 1994, y
optó por no intervenir en ese proceso.
Pero a inicios de 1994, Francisco Antonio
Santos, Leandro Guzmán, entre otros, se acercaron a la dirección del PCT
para plantearnos que debíamos llevar al Padre Toño como candidato. A lo que
respondimos que con tiempo le habíamos hecho esa oferta al Padre, y este nos
dijo que no, y que ya era tarde, porque el proceso electoral lo teníamos en la
recta final.
Los
interlocutores insistieron, incluso insinuando Francisco Antonio Santos que el
PCT tenía actitudes sectarias al no aceptar la propuesta que nos hacían.
Después
de varias discusiones, el PCT aceptó la propuesta de los interlocutores, asegurándose
primero que el Padre Toño estaría de acuerdo.
Entre paréntesis. Esta fue una de las dos
decisiones de política electoral en la historia del PCT, en la que no tuvimos
unanimidad. No por rechazo al Padre Toño, sino por el factor tiempo. Años después, ocurriría lo mismo, por la
misma razón. Cierra el paréntesis.
Cuando
iniciaron los aprestos apareció un problema. El Padre Toño requería una boleta propia, un partido propio.
Hubo
entonces que salir a hacerle un partido al vapor al Padre Toño. NUEVO
PODER, fue el nombre escogido; y en
menos de un mes debíamos cumplir la tarea.
Aunque
teníamos el registro electoral del MIUCA, la militancia del PCT y activistas
del sector de Francisco Antonio Santos salimos a construir el nuevo partido
requerido por el Padre Toño, NUEVO PODER.
Se
sometió el expediente de reconocimiento ante la Junta Central Electoral. A
pocas semanas, esta rechazó la solicitud. NUEVO
PODER se quedó sin registro.
Ahí casi
fue Troya. Ya estábamos en marzo. Faltaba poco hacia el 16 de mayo y de por
medio estaba el feriado de Semana Santa. El PCT volvió a insistir en que no había
tiempo para participar. Pero el país estaba lleno de propaganda
promoviendo al Padre Toño en nombre de NUEVO PODER, y él entendía que no podía
devolverse. Debía ser candidato.
El PCT
hizo entonces otra concesión. Aceptó que una convención cambiara el nombre del
MIUCA por el
de MIUCA- NUEVO PODER.
Fue una
campaña llena de traumas de todo tipo. La falta de discurso del candidato. La
falta de unidad de la Coalición. La inconformidad que en casos llegó a la
renuncia, de miuquistas que no eran del PCT. Los golpeos del gobierno y la
cúpula de la iglesia católica, que no aceptaron en ningún momento que uno de
sus pastores optara por la militancia partidaria. Los ataques sistemáticos de
un sector de la izquierda al proyecto, que hicieron del MIUCA-NUEVO PODER el blanco de su
campaña. Una candidatura llena de obstáculos.
Aún así, mucho
más de 24 mil ciudadanos marcaron la boleta. Porcentualmente, con el padrón electoral
de entonces, esos casi 25 mil,
equivalían a 60 mil con el padrón actual.
El PCT-
MIUCA mostró desprendimiento, como lo volvería a hacer varias veces después. Primero, aceptando participar en unas
elecciones para las que había decidido que ya no había tiempo de preparar una
opción nueva; segundo,
construyéndole un partido nuevo al Padre Toño, aunque no logró el registro
electoral. Y tercero, modificó su nombre para complacer reclamos
sectarios.
Pero al no alcanzar el porcentaje requerido,
perdió su registro. En 1994.
El Dr.
Peña Gómez, había ofrecido dos diputaciones en el Distrito Nacional a cambio de
un retiro de nuestra candidatura. Y la respuesta fue que teníamos un compromiso
con el Padre Toño y NUEVO PODER, y no podíamos aceptar su oferta.
Como
curiosidad del caso, sacamos casi 25 mil votos, pero al Dr. Peña
Gómez solo le faltaron 22 mil para ganar. Y otra curiosidad, el
Padre Toño, antipeñagomista confeso, luego, en 1996, apoyó el Frente
Patriótico, se pasó al gobierno del PLD que resultó de ese pacto; y después se
fue al PRD.
¿Habrase visto algo semejante en algún otro momento y
lugar?
Los
jóvenes deben estudiar estas experiencias y procurar evitar pasar por
situaciones parecidas.
(En la próxima MEMORIA, abordaré las elecciones de 1996, 1998,
2000, 2004, 2006).
martes, 30 de junio de 2015
MEMORIA HISTÓRICA 5
LAS
PARTICIPACIONES ELECTORALES DEL PCT HAN SIDO CON PERSPECTIVA DE LA UNIDAD,
INDEPENDENCIA DE PROPÓSITOS, CUMPLIENDO CON LA PALABRA EMPEÑADA ANTE TERCEROS,
Y SOBRE LA BASE “DEL ANÁLISIS CONCRETO DE LA SITUACIÓN CONCRETA”.
Manuel Salazar
Las informaciones que ofrezco en la serie de
MEMORIAS que inicio con esta, desbaratan el juicio de algunos contra nuestro partido respecto a que sus
tácticas electorales han apuntado a alianzas con partidos del sistema.
Además, ponen en relieve que somos un partido de la unidad, que cumple
con lo que se compromete y que hace análisis concretos de situaciones concretas
para definir sus tácticas.
I.-
Nuestra primera participación electoral fue en 1990, a través de siete (7)
Movimientos Municipales Independientes (La capital, Baní, San Juan de la
Maguana, provincia Monte Plata, Salcedo, Nagua
y Puerto Plata). No
hicimos ningún tipo de acuerdo con partido alguno.
Fue una política pensada y
apoyada por una reflexión teórica sobre el Municipalismo. No fue
política “de oído”, ni emocional. Varios de nuestros cuadros estudiaron
previamente “Gobierno y desarrollo local”.
Y a la luz
de esa experiencia en el tiempo organizamos varios Diplomados con ese tema y ocho(8)
Encuentros Internacionales sobre Experiencias de Izquierda en Gobiernos
Locales, a los que vinieron destacados municipalistas, funcionarios y
técnicos de izquierda en gobiernos locales de Brasil, Cuba, Ecuador, El
Salvador, España, Guatemala, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.
El propósito de esa política fue “darle
orientación política al movimiento social, y base social a la política”,
dado que desde años anteriores hacíamos parte del centro de la lucha social
ascendente en el país.
(En nuestros archivos hay una amplia documentación sobre el
Municipalismo y el Desarrollo Local, desde una perspectiva de Izquierda. A
disposición de quienes la necesiten).
Parte de la izquierda tildó esa política de ”aldeana”, y por supuesto no la
respaldaron.
29
mil 125 ciudadanos-as marcaron nuestras boletas, y de estos, 24 mil 625 lo
hicieron en la capital, donde Virtudes Álvarez era la principal candidata a
Diputada. Esta
votación alcanzaba para que los dos primeros candidatos de nuestra lista fueran
electos; y para los que llevan
anotaciones, con relación a la cantidad de votantes de entonces de cada
demarcación, esa cantidad de votos obtenidos superaba con creces el
porcentaje que hoy se exige para
preservar un registro electoral. En
1990, con mucho menos votantes que en la actualidad, solo en siete (7) municipios, casi 30 mil
ciudadanos marcaron nuestras boletas.
Pero la Junta Central Electoral
solo reconoció la mitad de esos votos, que igual eran suficientes para que
Virtudes Álvarez fuera Diputada.
Don Rafael Herrera hizo un
editorial el 18 de mayo en el Listín Diario, felicitando a Virtudes por
haber “llegado con sus propios pies al Congreso”. Días después escribió otro editorial
excusándose, porque al parecer la JCE no validaría esa elección.
No hubo lugar para la “excusa” de que teníamos alianza con
algún partido del sistema, porque no hubo esa alianza, y entonces se apeló a que era “una política aldeana”. Pero esa tragedia, fue comedia años después, porque esos mismos que consideraron que
aquella política era aldeana, años después se lanzaron a construir movimientos
municipales.
Y nosotros, les apoyamos.
Los
jóvenes deben reflexionar estas experiencias, para que se propongan construir
un nuevo contexto para las relaciones y acción políticas,
condición vital para que en nuestro país haya una renovación en todos los
órdenes.
(En
la próxima MEMORIA, abordaré las elecciones de 1994 y la experiencia del PADRE
TOÑO).
viernes, 26 de junio de 2015
MEMORIA HISTÓRICA 4.-
A Fidelio, “incorregiblemente bueno”;
A
Radhamés Pérez, militante pensante de esa especie rara que es la Izquierda
dominicana que es política;
A
Wellington Martínez, joven promesa de la política dominicana.
Con el
solo propósito de recuperar la historia y pertinencia de una política y
precisar posiciones. Nada más.
SOBRE CAMBIAR EL RUMBO DEL PAÍS: UNA LINEA PLANTEADA HACE
30 AÑOS Y UN CONTEXTO NECESARIO PARA LA MISMA.
Manuel
Salazar
En
1985, específicamente en su Quinta Conferencia Nacional de Cuadros, el PCT
planteó la plataforma política “Por
un Cambio de rumbo en el país”. Esa línea fue debatida y aprobada en el
PCT justo cuando comenzó a concretar el actual modelo económico, político y
social. Hay un folleto que se hizo público
en ese mismos años, escrito por el camarada Rafael Chaljub Mejía.
Esa
plataforma fue la que dio origen al MIUCA,
que la asumió bajo la divisa de “Ni el país puede hundirse, ni la nación
disolverse ¡Unámonos para un cambio de rumbo en el país!”, que fue
adoptada el 14 de junio de 1989, y se hizo pública en folleto del que todavía
hay ejemplares circulando.
Desde
1989 mismo, los del PCT iniciamos una campaña de propaganda, y propositiva ante
el Congreso Nacional, en favor de la Constituyente por Voto Popular, que
en el plano institucional sintetiza nuestra visión de “cambio de rumbo”, en las
circunstancias actuales. Digo en las circunstancias actuales, porque
nuestro ideal indeclinable es la revolución y el socialismo, y lo de ahora es
“acumular fuerzas” siempre en esa perspectiva.
Esta
misma línea volvió a ser enriquecida con nuevos argumentos y está planteada en
una publicación titulada “Palabra de Compromiso”, a mi firma,
que salió al público en el año 2006.
En las
Convenciones del MIUCA, del MIUCA que tantas propuestas atinadas elaboró, hasta
el 2008, se reiteró esa línea, y fue detallada en un libro titulado “MIUCA:
Amarillo de luz y verde de esperanza” que contiene una visión de la democracia
y el desarrollo dominicanos, incluyendo el lugar de los gobiernos locales y la
economía solidaria en los mismos, publicado en ese año.
En
resumen, hace 30 años que en el PCT asumimos la plataforma “Por un cambio de rumbo en el
país”, y el MIUCA lo hizo desde 1989, es decir, hace 26 años.
Por
esa política nos ganamos en su momento los epítetos zahirientes que acostumbran
un sector de la izquierda para impugnar propuestas políticas nuestras. Mientras que otro sector, más benigno, el de
Fidelio y circunstancias, nos hizo la indiferencia en todo ese período.
Queda, o debe quedar claro, que tenemos
bastante conciencia y experiencia respecto al significado de la política “Por un cambio de rumbo en el país”.
Más
aún, somos tan conscientes del significado de la misma, que la asumimos
respuesta a la política neocolonial impuesta al país, pueblo y nación
dominicanos; respuesta a un modelo sistémico, que como tal no es exclusivo de
la República Dominicana.
Así
las cosas, concebir que en un gobierno de cuatro años, surgido de unas
elecciones, se puede cambiar ese rumbo, es no tener idea de la envergadura del
problema.
·
no estamos hablando de lo
mismo.
Es
correcto, objetivo, atinado, apropiado, urgente… plantearse como condición para
un pacto electoral, la asunción de unas políticas públicas que apunten en el
sentido de modificar las bases y el rumbo económico y político del país. Pero en la conciencia de que el gobierno que
resulte de ese pacto puede tomar medidas que habiliten ese cambio, e incluso
comience a modificar aquellas bases. Pero
el cambio de rumbo solo es posible en gobiernos sucesivos que apliquen una
misma visión de país expresada en programas de cada gestión. Por eso es que entendemos atinado, y posible,
un pacto de largo alcance que tenga como punto de partida una visión
de país y nación, con alternabilidad de candidaturas y gobiernos, que pongan
cada vez en práctica un programa que exprese aquella visión.
Lo que
se discute en este momento no es si es
necesario que la izquierda y el progresismo construyan fisonomía y camino
propios en perspectiva al poder, porque eso siempre será correcto. Lo que
se discute es si en este momento histórico se debe o no hacer una alianza
amplia, que incluya sectores de los que
diferimos en principios y perspectiva estratégica, para enfrentar y superar
el aspecto principal de la problemática nacional, que es un partido- gobierno
que lo controla todo y se propone mantenerse en el poder de manera indefinida,
y que ningún sector de la oposición está en condiciones de derrotarlo por sí
solo. Problema sin cuya solución es difícil aspirar a mayores presupuestos
políticos.
Entre paréntesis. Si se
diera el caso, bueno por cierto, de
que uno de los sectores que contravienen la política de alianza amplia, ganara
las elecciones del 2016; incluso si las ganara una coalición de esos mismos
sectores, se encontrarían en una situación como la del maco aquel al que le
regalaron unos pantalones y no le quedó más remedio que preguntar: ¿En cuáles
nalgas me los pongo? Cierra el
paréntesis.
Si
después de casi 60 años de haberse constituido como fuerza organizada, la
izquierda y- o el progresismo no pueden entender esto, entonces estamos ante un
caso. Si, ante un caso digno de estudio. Como el dengue, la viruela, la
poliomielitis en sus momentos; y como en el plano político lo diagnosticó Lenin
en la enfermedad infantil del izquierdismo en los años de 1920.
Las
cuestión de las alianzas, y las circunstancias en que los revolucionarios y
comunistas deben llevarla, fue planteada en el mismo Manifiesto Comunista en
1848, es decir nada más hacen 167 años.
Si
todavía esto no se entiende, entonces se
puede entender por qué en América Latina y el Caribe se han producido tres olas
de cambios desde los años de 1950, y a pesar de toda nuestra moral y actitud de
lucha, los revolucionarios dominicanos hemos tenido que conformarnos con hacer
solidaridad a los otros pueblos que si han sabido poner en práctica las
leyes y categorías de análisis de la revolución.
Para salir de situaciones
políticas especiales, y la dominicana es
especial en este momento histórico, en Colombia se pactó el Frente Nacional para el Cambio
mediante el cual algunos partidos grandes y fuertes acordaron sucederse en el
poder compartiendo un mismo programa, gobiernos y composición del
congreso. En Chile se hizo una concertación con alternabilidad de candidaturas y de
gobiernos entre partidos grandes y fuertes.
Y en Uruguay, con el Frente
Amplio, hay una experiencia en curso a considerar.
Hay
una buena oportunidad para plantear cosas que salgan de la obviedad, muevan el
debate de altura y pongan el país en aires nuevos; y para eso el buen juicio
está convocado.
Para habilitar el país hacia un “cambio
de rumbo”, será necesario un contexto, como el siguiente:
1.- Un
gobierno de amplia base política y social, que se exprese también en el Congreso
Nacional;
2.- Un
gobierno con amplio apoyo popular que se exprese en la participación activa del
pueblo en torno a las políticas públicas decididas;
3.- Un
gobierno con una clara y decidida política de alianza estratégica con sectores
productivos nacionales.
Eso
solo se logra con una alianza que
derrote al PLD y sus aliados en el 2016. Ningún sector solo puede lograr esa
victoria y mucho menos habilitar el “cambio
de rumbo”.
No
descarto, mejor, asumo que las particularidades pueden tener éxitos en las elecciones
del 2016. Pero dentro de una derrota general para el pueblo y el país con el
triunfo del PLD y sus aliados.
En las
elecciones del 2010, 52 mil
ciudadanos-as marcaron la boleta del MIUCA, y este obtuvo 32 regidores
distribuidos en el país. Un éxito, celebrable. Pero en esas mismas
elecciones, el PLD obtuvo 31 senadores y la mayoría en el Congreso Nacional con
lo que pudo hacerse con las Altas Cortes y todo lo que esto ha implicado.
Punto, final.
lunes, 8 de junio de 2015
Lo que es Revolucionario
Manuel
Salazar
(A
mi querido amigo y compañero de lucha Evangelista Ramírez, revolucionario cabal
y gran ser humano).
(YO) milito sin haber tomado
vacaciones, durante 45 años y siempre en el centro, nunca en la orilla ni
atrás, en la idea de que la revolución
es una necesidad y hay que construirla todos los días.
Por eso he
renunciado al ejercicio de mis profesiones académicas para entregarme a tiempo
completo al PCT, partido en el que milito.
Desde esta concepción y
militancia valoro lo que es revolucionario en cada momento.
Lo revolucionario no es un
punto fijo, sino que tiene que ver con las circunstancias de cada momento, y
muy especialmente con la correlación de fuerzas entre revolución y reacción.
Lo revolucionario puede ser el
llamado a la insurrección popular, cuando están dadas las condiciones, como
hizo Lenin en octubre de 1917.
Lo revolucionario puede
ser lo que hicieron Marx y Engels
en un momento, escribir el Manifiesto Comunista. Porque de este dependía la
construcción de las vanguardias comunistas para la organización de la clase
obrera en una perspectiva socialista y revolucionaria.
Lo revolucionario puede ser lo
que orientó Fidel Castro estando en la cárcel, reproducir en millares su
discurso La historia me absolverá, porque era lo que podía elevar la
subjetividad revolucionaria en ese momento después del frustrado ataque al
Cuartel Moncada.
Lo revolucionario puede ser
una retirada táctica, como hizo Mao Tse tung, en un momento de la revolución
China, porque era lo que permitía preservar las fuerzas militares de la
revolución, porque estaban siendo aniquiladas.
Lo revolucionario puede ser
hacer concesiones a las clases
derrotadas por la revolución,
como hizo Lenin con la Nueva Política Económica, NEP, después del triunfo de la
revolución de Octubre de 1917, porque ese paso permitía evitar que sectores
internos de la reacción se unieran al imperialismo alemán que entonces asediaba
desde el exterior a la revolución, y esta no podía pelear de manera simultánea contra
el enemigo interno y el externo.
Lo revolucionario puede ser
tenderle una alfombra, o abrirle una puerta al enemigo militar para que se
retire, y de esa manera poner fin a la guerra y la revolución concentrarse en
la reconstrucción del país. Como hizo
Ho Chi Minh con el imperialismo
norteamericano, que estaba derrotado pero su orgullo no le permitía rendirse, y
Ho Chi Minh, fiel a la enseñanza de la sabiduría oriental de “al
enemigo que huye, puente de plata”, le creó condiciones para que se
fuera, y así la revolución concentrar sus fuerzas no en la guerra, sino en la
reconstrucción de Vietnam.
Lo revolucionario puede ser
pactar la paz para poner fin a una guerra en la que no se podrá derrotar al
enemigo ni este derrotará a la revolución, porque hay un equilibrio de fuerzas
militares, que requiere pasar a la acción política abierta, porque, insisto, ni
la revolución podrá triunfar en ese momento histórico mediante las armas, ni la
derecha podrá derrotarla. Sin la paz la guerra sería sin fin y terminaría
agotando el país. Es lo que hicieron los gloriosos guerrilleros del FMLN en El
Salvador, y hoy dirigen ese país por la vía de las elecciones.
Lo revolucionario puede ser en
un momento lo que hizo Francisco Del Rosario Sánchez durante la Primera República,
que hizo correr la voz de que había muerto, y esconderse para preservarse vivo;
porque los enemigos lo buscaban para fusilarlo, y si caía en ese momento, sería
un gran revés para el proceso.
Si se revisa la historia de la
revolución mundial, encontraremos miles de ejemplos, de que lo revolucionario
en un momento determinado puede variar.
Lo que no varía es el
propósito revolucionario, cual es la toma del poder político por vía
revolucionaria. Eso no puede variar. Lo que puede variar es el cómo en un momento
se avanza hacia ese propósito.
Para avanzar a la revolución
dominicana, en este momento es necesario abrir mayores y mejores cauces al
trabajo revolucionario, y ese es posible derrotando el Continuismo del PLD como
plantea el Frente Amplio con la política de Convergencia. Insisto en este momento, porque a partir del
20 de mayo del 2016, la táctica tendría que asumir otra forma.
Y a lo mejor, mañana mismo se
generen unos acontecimientos que aconsejen un cambio de táctica y las tareas
sean otras.
Esto es dialéctica de la
revolución.
Apreciado Evangelista, sigo
afirmando que la izquierda dominicano dejó de estudiar Marxismo leninismo e
historia desde 1978, y hoy hace política fundamentada en emociones, de oído, en
criterios pretendidamente de principios generales, pero sin aterrizar en las
cuestiones tácticas que es por donde caminan en concreto todos los procesos.
La responsable es la
dirigencia, que no se preocupa por esto, y mantiene a cualquier cantidad de
jóvenes militantes desenfocada del curso y la teoría de la revolución. Algunos de esos dirigentes se las pasan
alentando una guerra revolucionaria que no pasa de letreros
en las paredes de las ciudades y de arengas grandilocuentes en cualquier
reunión, huelga o marcha reivindicativa.
Pero sin dejar la tranquilidad de la vida hogareña. Y así, han frustrado a mucha gente.
viernes, 5 de junio de 2015
El Frente Opositor es lo revolucionario ahora
Por: Manuel
Salazar
¡Ay!
Que
tan difícil nos ha sido a los dominicanos y dominicanas hacer converger
esfuerzos, hasta para regresar el país al propósito de República que se
propusieron los constitucionalistas de abril de 1965.
Desde
los años de 1950 han ocurrido tres grandes olas de importantes avances
políticos en América del Sur, Centroamérica y países del Caribe, incluyendo una revolución en Cuba. Aquí no se ha podido.
Hace 54 años el
pueblo se deshizo de la dictadura de Trujillo que lo contralaba todo y ahora un solo partido también controla todo
el poder.
¡¿Cómo
es que hemos llegado a esta realidad!?
Hay
discursos, personalidades, talantes y conductas, que atraviesan el tiempo desde
que cayó Trujillo, que permiten decir que buena parte del problema es que hemos sido divididos;
como que vivimos en varias repúblicas.
La que
existe, lacaya, impuesta por la intervención norteamericana de 1965,
que ha devenido en la del PLD.
Otra,
que existe en el ser-pensar de gentes que son de las clases dominantes aunque no estén en el
poder; que se mueven en un mundo político penetradas de ese mito del que habló Platón en
su obra La República: “la divinidad, cuando os moldeó, puso oro en
la mezcla”; y por eso solo
pueden ser reyes, muy supremos para
ser segundos de nadie, o arrimar hombros a otros.
Hay otra república, Inmaculada, la de los que
dicen “no querer nada con la política”. También hay una militancia pura y perfecta, que milita en principios generales, y para quienes la
táctica política siempre será la misma cualquiera que sea la circunstancia
concreta.
Sobrados unos y otros de facultades para postular
sobre cómo es que se
deben hacer las cosas para que
aparezca el bien.
Como candidatos a
ciudadanos de esta Inmaculada, hay también
una suerte de mentalidades
en contravía, discutidores,
dispuestos a destacar formulando la tesis contraria a las asumidas
por los demás, y hacer que las reuniones
discurran en largas discusiones que por lo general concluyen en la convocatoria
a otra reunión para que siga el debate.
Y así
hasta que el Eclesiastés dicte su conocida sentencia.
Aquí
nos encontramos con miles de Comandantes. Hay cientos con poder para la disociación, la
generación de dudas y sospechas en los colectivos; impertinentes
habilitados para las ocurrencias tangentes al curso esencial de lo que
corresponda hacer, o discurra.
Abundan personalidades, Ex esto, o Ex aquello,
que se asumen sublimes, creando y cambiando pequeñas Cortes en su entorno;
fines en sí mismos; a los que hay que
garantizarles mención especial o lugar en primera fila, o entra el mar.
Como
políticos, hacemos análisis políticos de estas situaciones; y no nos
hemos detenido nunca a observar cuanto hay en todo esto de ese asunto
tan importante que es la personalidad, de cada ser social en particular,
y del ser nacional.
Parece
cuento, pero hay 70 grupos que se reivindican de izquierda o progresistas; cada
uno con sus respectivas razones para existir, superiores a la de los restantes.
Es una
pena. Hemos experimentado casi todas las fórmulas de la unidad de izquierda,
y de cada una ha salido la división multiplicada. Donde se unieron dos, resultaron hasta cinco.
En
estas sublimidades descansa parte del esfuerzo de construir un frente electoral
tangente en la coyuntura actual, que pretende desconocer que el
aspecto principal de la contradicción pueblo- poder, es el PLD- Gobierno.
Una
línea tangente que en los hechos restará votos a la oposición y de esa manera
favorecerá al continuismo.
Es la
reiteración de una conducta política errática, que siempre ha ido en vía
contraria a lo que aconsejan las circunstancias. Como en 1962 y su extensión a la caída de
Manolo en Las Manaclas. Como en 1974, 1978, 1990, que permitió la
pervivencia de Balaguer; y en 1994 y
1996, que permitió y hasta favoreció una
nueva derecha, envoltura sutil del conservadurismo, que es la que ostenta el
poder en este momento.
En todos estos momentos se dejó de hacer lo
que la coyuntura reclamaba, para luego lamentar
los
resultados.
Desde 1974-78, nunca estuvo tan claro, tan
simple, que la disyuntiva política central de este momento es: Convergencia opositora o
Continuismo. Pero todavía hay
quienes dan vueltas frente a esta esencial cuestión del momento, discuten,
analizan, hacen discursos tremendos, buscan respuestas, hacen ficción y se
alzan en armas, dan riendas sueltas al pesimismo y la negatividad. …
Todo esto se relaciona con un ser social y
nacional que es resultado de políticas impuestas desde que Colón llegó; pero
muy especialmente desde el 28 de abril de 1965 cuando por segunda vez vinieron
los yanquis e impusieron políticas que han
afirmado un ser social complejo y diverso.
En
1962 hubo un esfuerzo hacia un rumbo nuevo del país y lo impidió un golpe de
Estado, al que siguió una revolución cívico militar que quiso retomar aquella línea,
y fue cercenada por la intervención del 28 de abril de 1965.
Se
instaló la contrainsurgencia, política, económica, social y cultural. De aquí
vienen esas repúblicas lamentables que junto a la lacaya mantienen la inercia
política en el país.
A pesar de que Manolo lo advirtió con tiempo,
la serpiente de la división puso sus huevos; y la intervención de 1965 instaló la
incubadora para reproducirlos en serie hasta hoy. La división política, social, generacional,
intelectual… y que para algunos, es hasta
racial.
Pero
hay que perseverar. Tenemos que sobreponernos a
estas realidades. Porque está creciendo y convergiendo
de nuevo la tendencia del cambio que se expresó en las elecciones del 2012, y en esta se puede avanzar lo más que se pueda hacia la renovación política;
cuanto más si lo alternativo confluye en
un programa mínimo y desde una clara voluntad convergente se propone, quiere de
verdad, calificar el programa y compromiso de gobierno que sustente el frente
opositor.
El
Frente Amplio Opositor para ganar en el 2016 y poner en práctica un programa de
cambios políticos y sociales, es lo concreto a ese propósito en las actuales
circunstancias. Siendo así, es lo revolucionario en estas
circunstancias. Esta es la respuesta pertinente
al momento político.
martes, 2 de junio de 2015
Al Pacto Piñata, anteponer un Pacto Pueblo- País.
Por: Manuel Salazar
No debe extrañar que desde la
dirección del Estado se puedan lograr pactos como los que están en curso hacia
la reelección. Porque dice la sabiduría
popular que “el que paga manda”, y en
la política dominicana cada vez hay más espacios para los Negociados, y es cada
vez menor el espacio para los ideales.
El espíritu de empresa ha
tomado mucho cuerpo en la política, en muchos países, y aquí también. Las posturas y posiciones electivas se miden
en términos de costo- beneficio y el dinero es el referente de esas categorías.
Y por supuesto, ese espíritu
empresarial tiene y ha tenido consecuencias negativas para los pueblos y la
soberanía de los países. Porque se financia con el presupuesto público, y este
se nutre del dinero del pueblo y de los servicios sociales que este mismo
pueblo deja de percibir del Estado.
En América Latina el espíritu
empresarial en la política inició
con Fernando Collor de Mello en Brasil(1990- 1996), que no pudo terminar
siquiera el período para el que fue electo; y continuó con Vicente Fox Quesada
en México(2000-2006) y Sebastián Piñera en Chile(2010- 2014); todos con
resultados nefastos para los pueblos de
esos países.
El Negociado político del
presupuesto público se financia también con la deuda externa, que en el corto
plazo es también un costo social para el pueblo; y en el mediano se transfiere a la soberanía
nacional, porque hipoteca recursos naturales y condiciona políticas públicas
para el desarrollo.
Hay que reconocer que el Negociado
político ha tomado mucha fuerza en el país. Subestimarlo sería
estúpido. Hay en curso un Pacto
Piñata en torno a la reelección del Presidente, de consecuencias negativas para el
pueblo que solo pueden ser estimadas, pero no calculadas
con exactitud.
Es de reconocer que el
presidente Danilo Medina es un político profesional, no llega a la política
desde el mundo empresarial. Pero
es cierto también que conoce que parte de sus aliados sorpresa son
empresarios enganchados a la política, y los atrae a la reelección desde la
lógica empresarial de costo- beneficio.
En
el país hay, por supuesto, reconocidos empresarios con vocación política, que piensan
el país desde la perspectiva política, y su condición empresarial, de clase por
supuesto, es plataforma para sus proyectos país.
Esta
es una cuestión distinta a la de llegar
a la política con la lógica empresarial y hacer de la política una plataforma
con fines empresariales.
El Negociado Piñata de marras, tiene
componentes harto conocidos.
Pero no es el país y mucho
menos es el pueblo.
Queda mucha dignidad por
doquier en el país, incluyendo dentro de
los partidos de los líderes del Negociado Piñata.
Hay partidos, grupos políticos
y sociales, y mucho pueblo que quieren un cambio, un rumbo distinto.
Se puede y se debe hacer
converger a todos estos grupos en torno a un programa mínimo de cambio, y
construir esa unidad en la movilización de mucho pueblo.
Unidad Amplia y Movilización de masas, son las coordenadas en
las que se puede encerrar y derrotar al
Negociado y Pacto Piñata.
Adelante, hay tiempo, aunque
poco; mucho espacio político e infinitas voluntades para dar millones de pasos
con el pueblo, por el pueblo y el país, por un cambio político ahora.
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